La Sensibilidad Química Múltiple (SQM) es un síndrome complejo en el que el paciente pierde la tolerancia a una serie de sustancias químicas que son bien toleradas por la mayoría de las personas.

Prevalencia

La prevalencia de la enfermedad varía dada la complejidad de la entidad clínica, por ello la cifra oscila ampliamente según los estudios consultados entre un 0,75% y un 12% de la población. 

Sin embargo, lo que si parece evidente es que, sea cuál sea, está en aumento debido a la constante y creciente presencia de tóxicos en nuestras vidas.

Diagnóstico

Actualmente para diagnosticar el síndrome se usan los criterios de Bartha.

Estos criterios incluyen los siguientes seis puntos:

  • La condición es crónica.
  • Los síntomas son reproducibles con la exposición química repetida.
  • Los síntomas se reproducen como el resultado de exposiciones a niveles más bajos que los usuales o previamente tolerados.
  • Los síntomas mejoran o se resuelven cuando los productos que los provocan son eliminados.
  • Los síntomas se presentan frente a múltiples sustancias sin relación química.
  • Los síntomas afectan a múltiples órganos.

Síntomas

El listado de síntomas es muy amplio, con una gran variedad de manifestaciones que comprometen a diferentes sistemas y órganos. Los más comunes son:

  • fatiga
  • alteraciones cognitivas (dificultad para la concentración, problemas de memoria)
  • dolor muscular, de cabeza o sensacion de presión
  • alteraciones gastrointestinales
  • problemas respiratorios.
  • alteraciones dermatológicas
  • sensibilidad visual y auditiva
  • percepción de olores que la población habitualmente no percibe
  • intolerancia a múltiples alimentos o al alcohol

La sintomatología tiene un gran impacto en la calidad de vida de estos pacientes. La diflcultad para evitar los productos químicos fuera del entorno del hogar hace que vean muy limitada su vida y tiendan a quedarse aislados en su hogar, siendo por tanto una enfermedad altamente incapacitante.

La SQM se solapa con el SFC-EM y la FM, por lo que muchos afectados de estas dos enfermedades tambien tienen sensibilidad química.

Como en la FM y SFC-EM el diagnóstico es clínico y no existen marcadores específicos para esta entidad. La mayoría de pruebas rutinarias de laboratorio aportan resultados dentro de la normalidad.

Causas

Los estudios científicos describen una diversidad de factores que pueden originar la SQM pero por el momento se desconoce su fisiopatología.Parece que puede existir una base genética que puede influir en el diferente grado de sensibilidad individual frente a la exposición a xenobióticos.

Las sustancias desencadenantes van desde pesticidas hasta productos de limpieza y cosméticos, ambientadores, etc. El listado de compuestos contaminantes ligados a la SQM es interminable.

En los últimos tiempos se ha descrito una nueva categoría de pacientes con una sintomatología relacionada con la exposición a la radiación electromagnética por el uso de monitores, incluidos los aparatos de TV, teléfonos móviles y otros aparatos electromagnéticos. Para ellos se acuñó el término de personas electro-hiper-sensibles.

Otras patologías asociadas

Aparte de la relación con la FM y la SFC-EM se han presentado las siguientes comorbilidades: tiroiditis autoinmune, asma bronquial, reflujo esofágico, colon irritable, esteatosis hepática, lupus, artritis, esclerosis múltiple, entre otras. 

Tratamientos 

Una parte importante del proceso terapéutico comienza con la actitud del profesional que los atiende. Es importante escuchar y entender lo complicado de esta enfermedad y las múltiples dificultades con las que se encuentran los pacientes.

Actualmente no se dispone de tratamiento curativo por lo que el objetivo de la terapéutica es evitar los desencadenantes, aliviar los síntomas e intentar aportar la mejor calidad de vida posible.

La medida más eficaz, sin lugar a dudas, es evitar la exposición al agente que provoca la sintomatología estudiando el entorno laboral y medioambiental.

El control ambiental eliminando en la medida de lo posible todos los agentes potencialmente asociados a la enfermedad es una de las medidas más sencillas y eficaces.

La adquisición de buenos hábitos alimenticios y de una dieta ecológica (libre de fertilizantes y pesticidas) también parece tener alta efectividad.

Fuera del entorno controlado las personas con SQM encuentran muchas dificultades para desarrollar su actividad por lo cual muchas de ellas se ven abocadas a quedarse aisladas en casa y limitan su vida al entorno protegido. Para salir de ese entorno controlado, muchos pacientes utilizan las mascarillas. Se trata, por tanto,de una enfermedad altamente incapacitante y que limita en gran medida la calidad de vida.