El Síndrome de Fatiga Crónica/Encefalomielitis Miálgica (SFC/EM) es una enfermedad grave e incapacitante, que se caracteriza por un cansancio intenso que no mejora con el reposo.

El hecho de seguir usando el término SFC, dándole mayor importancia a la fatiga, síntoma que aparece en muchas otras patologías, ha contribuido a menospreciar en muchos aspectos esta enfermedad.

El diagnóstico, como en el resto de síndromes de sensibilidad central, está basado en la sintomatología por la ausencia de marcadores específicos.

En AsssemBiomedics utilizamos los Criterios Canadienses que establecieron en el año 2003 Carruthers y su colaboradores, que implican una larga lista de posibles síntomas, que se pueden combinar entre sí.

Síntomas

El síntoma principal, y que da nombre a la enfermedad, es la fatiga extrema desde hace más de seis meses. Esta fatiga puede ser física y/o mental en respuesta a un esfuerzo mínimo (como las actividades de la vida diaria).

El período de recuperación tras un esfuerzo es de 24 horas o más. Este nivel tan bajo de resistencia ante la actividad hace que el paciente reduzca su actividad diaria de manera drástica respecto a su situación previa a la enfermedad.

Otros síntomas que acompañan a la fatiga pueden ser:

  • Deterioro neurológico: pensamiento más lento, dificultad para la concentración, confusión, desorientación, pérdida de memoria a corto plazo.
  • Dolor: cefalea, dolor muscular o en articulaciones, que puede ir variando de localización.
  • Alteraciones del sueño, insomnio, hipersomnia o sueño no reparador.
  • Alteraciones neurosensoriales: incapacidad para enfocar la visión, sensibilidad excesiva a la luz, ruido, vibraciones, olores, sabores y tacto.
  • Alteraciones motoras: debilidad muscular, espasmos, inestabilidad.
  • Alteraciones inmunes: síntomas como si se tratase de una gripe, dolor de garganta, inflamación de ganglios, típicamente con el esfuerzo. Por ej. dolor de garganta, sinusitis, nódulos linfáticos cervicales y/o axilares pueden agrandar o ser sensibles a la palpación.
  • Alteraciones gastrointestinales: náuseas, dolor abdominal, hinchazón, síndrome de colon irritable.
  • Alteraciones genitourinarias: urgencia o frecuencia urinaria, nocturia.
  • Sensibilidades a alimentos, medicamentos, olores o productos químicos.
  • Alteraciones cardiovasculares: palpitaciones con o sin arrítmias cardíacas, mareos, incapacidad para tolerar la postura vertical.
  • Alteraciones respiratorias: dificultad para respirar.
  • Pérdida de estabilidad termostática: temperatura corporal por debajo de lo normal, variaciones diurnas, sudoración, sensaciones febriles con o sin febrícula, extremidades frías, intolerancia a extremos de temperatura.

El inicio de estos síntomas es generalmente repentino, a veces después de un cuadro similar a una gripe u otra infección. Y en función de la intensidad de cada síntoma se clasifica el síndrome como leve, moderado o severo.

Causas

La causa de la enfermedad es desconocida pero cada vez existen más evidencias científicas de que hay algún tipo de infección viral de base y que existe una alteración de la respuesta del organismo a las infecciones.

Numerosos estudios demuestran que existe una reactivación viral del grupo de herpes virus como Epstein Barr virus, citomegalovirus, el HHV-6, parvovirus B19 o enterovirus.

En el laboratorio de Retrovirología IRSICaixa en el hospital de Can Ruti (Badalona, Barcelona) en un estudio sobre el estado inmunológico de estos pacientes se observó que existe una disfunción inmune global.

Por otro lado, el hecho de tener un sistema inmune debilitado facilita la predisposición a sufrir ciertos tipos de cáncer, como los linfomas no-Hodgkin o leucemia linfocítica crónica (cánceres relacionados con el sistema inmune).

Diagnóstico

El diagnóstico, como ya hemos comentado, está basado en la sintomatología siguiendo los Criterios Canadienses y a la espera de marcadores específicos podemos realizar ciertas pruebas que nos aportan más información como el tipaje linfocitario y análisis para descartar la reactivación vírica.

Prevalencia

La prevalencia actualmente es desconocida en nuestro país, un estudio del año 2000 de la Sociedad Española de Reumatología la cifraba en un 0,5 % de la población, pero se sospecha que las cifras son mucho más elevadas por la dificultades diagnósticas y el peregrinaje de los enfermos por las consultas hasta conseguir un diagnóstico.

Tratamientos

No existe por el momento un tratamiento curativo, pero existen diversos estudios en marcha con antivirales y con inmunomoduladores.

La microinmunoterapia se puede utilizar para modular el sistema inmunitario utizando reguladores inmunológicos y se puede usar con otras terapias convencionales.

El control de la alimentación, eliminando ciertos alimentos como más poder alergénico como los lácteos o el gluten parece que puede provocar una mejora en un gran grupo de pacientes. De igual manera, el control ambiental también puede contribuir a la mejora de la enfermedad.